Sobre la cocina de Araucana Lodge

La comida colombiana es deliciosa, aunque las ensaladas no suelen ser sus protagonistas. Nuestros paisajes tropicales y biodiversos nos dan acceso a una enorme variedad de frutas extraordinarias. En Colombia siempre te servirán fruta en el desayuno y un «juguito de [inserte aquí una fruta tropical]» con las comidas y las onces. ¿Las verduras? No son precisamente nuestro fuerte. ¡Pero en nuestra familia es otra historia! Venimos de una larga estirpe de cultivadores obstinados, que disfrutan cultivando lo que parece imposible, que intercambian semillas y variedades tradicionales, y que donde otros ven lo imposible —¿alcachofas en el trópico?— solo ven posibilidades. Debemos llevar algún gen de agricultor y científico loco que se manifiesta en unos cuantos miembros de cada generación.

A comienzos de los años sesenta, nuestra abuela Alicia empezó a extrañar los espárragos, las alcachofas, el brócoli y las verduras de hoja más delicadas; en aquella época, los supermercados solo vendían lechuga iceberg. Las noches frescas y los días templados de La Araucana eran ideales para cultivar estas verduras. Nuestro suelo ácido, de arcilla roja, no lo era. No drenaba. El pH no era el adecuado. Las lluvias eran intensas. ¡Nada de eso detuvo a nuestro abuelo Julio! Puso en marcha un sistema de compostaje con gallinaza y materia orgánica y, poco a poco, de manera constante y metódica, empezó a mejorar el suelo. Es una práctica que continúa en nuestra finca hasta hoy.

Un hombre sostiene una cosecha de hojas verdes frente al comedor de Araucana Lodge.
Lechuga verde en la huerta, con gotas de agua sobre sus hojas.

Nuestra madre, Suzanne, llegó a Colombia desde Estados Unidos en los años setenta. Trajo consigo una manera de entender la alimentación y el bienestar marcada por su crianza en California. Pronto llegaron a la huerta la lechuga romana, las habichuelas y las arvejas.

Con los años, nuestra familia ha cuidado el suelo de La Araucana y ha mantenido el espíritu de experimentación y de la huerta a la mesa de nuestros antepasados. Nos encanta crear menús a partir de lo que ofrece la huerta y servir a nuestros huéspedes verduras recién cosechadas. Ahora tenemos nuestras propias gallinas y cultivamos café, para que los desayunos sean tan locales como sea posible. Fomentamos la creatividad y la experimentación en la cocina. Invitamos a chefs profesionales de distintos lugares del mundo para que enseñen a nuestro equipo nuevas recetas y formas de cocinar con lo que cultivamos.

Panes dorados para el desayuno en una fuente blanca en Araucana Lodge.

Durante la pandemia, Susanne Capello, una encantadora chef y extraordinaria organizadora de eventos radicada en San Francisco y originaria de Curazao, vino a hospedarse en el lodge a cambio de enseñar nuevas formas de cocinar a nuestro equipo. Trajo masa madre y les enseñó a nuestros cocineros a cuidarla y a preparar hogazas caseras de pan de masa madre al estilo de San Francisco. Nuestra cocina parte de una mirada profundamente local y, al mismo tiempo, acoge las influencias de otros lugares que hemos adquirido al viajar, vivir en el exterior e invitar a chefs de todo el mundo a compartir sus conocimientos.

Invernadero entre cultivos y árboles con luz de sol al fondo.

Cuando te hospedes con nosotros, atenderemos tus preferencias y restricciones alimentarias mientras compartimos contigo comidas deliciosas, inspiradas en nuestra huerta y en nuestras experiencias alrededor del mundo.

Vívelo en Araucana

Acompáñanos en nuestro viaje culinario por los Andes Occidentales de Colombia, del 16 al 22 de mayo de 2027, con cosechas en la huerta, café, mercados y cocina práctica. Para cotizar un viaje culinario privado, escribe a info@araucanalodge.com.

Consulta el itinerario y reserva tu cupo →

Plantas de plátano entre la vegetación de la finca.
Anna Calonje